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“Seis días corrientes” es el título de la película dirigida por Neus Ballús. Que un filme catalogado como independiente haya obtenido la Espiga de Plata y el Premio del público en la pasada Seminci no es casualidad. Tampoco lo es que Mohamed Mellali y Valero Escolar, sin ser actores profesionales, se adjudicaran el galardón a Mejor Interpretación Masculina en Locarno. Los socios que votamos en los Premios Feroz también hemos sabido valorar un largometraje que ha entrado entre las nominadas a mejor película de comedia. Pero premios aparte, el equipo de esta producción debe de llenarse de orgullo por haber conseguido que lo natural cause tantas impresiones en el espectador.

Nada mejor que seleccionar a tres profesionales del sector de la fontanería y las reparaciones para interpretar a los protagonistas de “Seis días corrientes”. El trío protagonista denota cohesión durante todo el metraje. Se nota que los intérpretes están en total sintonía con determinadas acciones que tienen que llevar a cabo en algunas secuencias. La clave de una buena actuación es parecer que no se está actuando y en este aspecto Neus Ballús y su equipo han tenido total acierto.

La narración de “Seis días corrientes” se acerca en ciertos momentos al género documental. No obstante, el filme siempre mantiene el pulso con la ficción para hacer latir lo mejor de ambos formatos audiovisuales. Son muchas las situaciones que se vuelven desternillantes casi sin saber el motivo. Al igual que nos ha ocurrido con otros títulos del presente curso como “Espíritu Sagrado”, la película de Neus Ballús tiene eso de “cotillear” en lo cotidiano para dejarnos pegados a la pantalla.

En la sencillez de “Seis días corrientes” está el gusto

La fotografía de Anna Molins cuadra a la perfección con lo que el trasfondo de “Seis días corrientes” necesitaba. Una gama de colores de la calle y un etalonaje neutro basan en la sencillez la mejor baza para destacar. Al igual que resulta sobresaliente el tratamiento sonoro de René-Marc Bini. Factores que pueden llegar a pasar desapercibidos ante la potencia del guion, pero que aportan los matices necesarios para que muchas escenas avancen con la cadencia necesaria.

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“Sis dies corrents” es un retrato humano y cálido de diversos problemas que marcan el rumbo de nuestra sociedad. La diferencia de clases o el racismo quedan representados con mucho estilo para hacernos vivir 85 minutos repletos de sensaciones. Una tubería reparada con las manos de Neus Ballús y todo su equipo que ahora deja fluir sentimientos de caudal infinito.