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“La Hija” es la nueva película del director Manuel Martín Cuenca que se estrena en cines el 26 de noviembre. El filme está protagonizado por Javier Gutiérrez, Irene Virgüez y Patricia López Arnaiz. Hemos tenido oportunidad de charlar un rato con la actriz vitoriana durante el 18 Festival de Sevilla para que nos contase su experiencia interpretando a un personaje tan complejo. La maternidad llevada al límite y la evolución de la luz y el amor hacia algo más oscuro queda representado con eficacia en el filme.

Primera película rodada íntegramente en Jaén

Con una sonrisa y café en mano, para paliar las bajas temperaturas que visitan Sevilla estos días, Patricia López Arnaiz se aproxima a nuestra posición. Comenzamos hablando de la espectacularidad de las localizaciones empleadas en el rodaje. Jaén, los alrededores de la capital jiennense y la Sierra de Segura han sido las ubicaciones seleccionadas por Martín Cuenca para dar vida a su película.

Grabar en la Sierra de Cazorla ha sido bestial. Yo ya había estado pero cuando lo ves para rodar o a través de las imágenes del dron es brutal. A mí personalmente me encanta viajar por carreteras secundarias porque la curiosidad humana tiene mucho con descubrir cómo vive el resto de la gente. Hay mucha riqueza que merece ser retratada y yo como espectadora deseo ver eso en el cine.

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Y es que, en muchas ocasiones, la magia del cine hace que podamos visualizar de otra forma aquello que consideramos rutinario. No es lo mismo ver nuestra calle en persona que hacerlo a través de una cámara.

El lenguaje de la cámara es muy bonito y todo lo traduce a cine. Cuando vi la película la primera vez me sorprendí y eso que había estado allí rodando. Es como una reinterpretación de lo que tienes. Es muy curioso ver retratos de lo cotidiano de personas y lugares que vemos a diario.

Prepara un personaje de estas características requiere de un trabajo previo exhaustivo. En eso Manuel Martín Cuenca es todo un experto y se llevó al reparto a las diferentes localizaciones para experimentar y crear situaciones límite.

Manuel genera un trabajo que es una especie de ritual. Tengo la sensación de que le da mucha importancia al lugar. Para escribir se fue allí cierto tiempo. Sabe del poder que tiene el lugar. Nosotros estuvimos unas semanas antes viviendo allí. Bajábamos a Jaén y estuvimos acudiendo a dos centros de menores o paseando por sus calles. Yo viví realmente lo que le pasaba a mi personaje. Martín Cuenta sabe generarte experiencias. Yo bajé a Jaén con la barriga de embarazada que aparece en la película. Teníamos que ir a rodar a la casa que estaba a una hora de nuestra ubicación y teníamos que atravesar muchos caminos rurales.

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En “La hija” nos encontramos con la inmensidad de los paisajes y una enorme casa. Con el paso del metraje todo adquiere un color más oscuro y las localizaciones contribuyen a producir esa atmósfera asfixiante.

Cuenta mucho ese asilamiento de estar lejos de todo. Es verdad que si haces un “zoom out” puedes ver la inmensidad. Estas escenas en un plató no hubiese sido lo mismo. En la casa todo era set y casi no podíamos mover al equipo. La película empieza con la esperanza y este sentimiento aflora en primavera. La luz, preparar las flores y el cuarto de la niña… hay muchos detalles que vemos poco a poco.

El hecho de rodar en medio de la pandemia hizo que el rodaje tuviese que ser pospuesto. Esto hizo que Patricia López Arnaiz aprovechase estas semanas de pausa para experimentar con el arco de su personaje.

Haber rodado la parte más densa y más dura me hizo tener una liberación en casa. Cuando retomé después llegué en un estado propio primaveral. Yo ya estaba como limpia de toda la tensión recibida antes. La historia es dura y es un lugar para ponerte muy intenso.

No es la primera vez que Patricia López Arnaiz encarna el rol de madre. Ya lo hizo, de manera sobresaliente, recientemente en “Ane”. Sin embargo, en esta película nos encontramos con matices diferentes que han llevado a la actriz a explorar otros aspectos que aborda el tema de la maternidad.

Ha sido el primer contacto que he tenido con vivir estas historias tan duras que vive mucha gente. He conocido a personas que han sufrido estos problemas con la maternidad. Ha sido experimental el vínculo con “tu cachorro” por así decirlo. Había vivido el vínculo como hija pero no como madre. En “Ane” por ejemplo, también era un motor muy fuerte el ir a buscar a mi hija. En este caso vas a un lugar tan límite que pones a prueba ese vínculo. He ido a un extremo de persona que si esto no sale me muero.

En ocasiones parece que todo en la vida marcha según lo previsto, pero llegan puntos de inflexión que van cambiando el rumbo del destino. Dentro de la película observamos esto mismo en Adela.  La protagonista tiene que afrontar la maternidad desde una perspectiva que nunca le hubiese gustado.

Me contaron las palabras de un filósofo que hablaba de la aparición de lo siniestro. Viene a explicar que tú llevas tu vida de forma cotidiana , todo está en orden hasta que un día pasa algo. Se asoma una parte de la vida que estaba escondida. Se abre una puerta que es la aparición de lo siniestro y en “La hija” lo experimenté.

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La conexión con Irene Vigüez

La conexión de Patricia López Arnaiz con el personaje interpretado por Irene Vigüez es muy fuerte dentro de la película. Las dos logran hacernos ver la claridad de sus ideas con la mirada. Todas las acciones parecen confluir en un cruce del que ya es demasiado tarde para escapar. Y precisamente la bondad lleva a los personajes a una zona sumida en la oscuridad.

El camino arranca con las dudas pero de repente surge durante la historia que esta opción es la única. Esta o nada. ¿Me atrevo a abrir la caja de pandora o me encuentro protegida en un sitio en el que ya sé cómo vivir? En el momento en que tú te atreves a dar el paso se abren tantas heridas que solo hay una convicción. Ya veremos qué opinión genera Adela. No hemos pensado en hacer un personaje turbio o con maldad. Manuel ha trabajado conmigo muchas situaciones hasta hacerme entender que todos los personajes nos movíamos por amor. Es una huída hacia delante y no hay más opción.

A través de las palabras y el brillo en los ojos de Patricia López Arnaiz, al recordar el rodaje, podemos observar que la producción de esta película ha sido todo un viaje para el equipo. No importa las películas que lleves a tus espaldas. Dar con un director como Manuel Martín Cuenca hace que puedas exprimir al máximo las capacidades interpretativas.