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‘La casa de papel’ llega a su fin con una temporada 5 que Netflix ha decidido dividir en dos partes de cinco episodios. Antes de su estreno en todo el mundo, que se producirá el 3 de septiembre, la plataforma de vídeo bajo demanda nos ha dejado visualizar los dos primeros capítulos. En casi dos horas de metraje podemos sacar muchas conclusiones acerca de un desenlace que promete agotar las últimas balas del guion con maestría.

El Profesor está contra las cuerdas

Tras ver el 5×01, titulado ‘El final del camino’, la sensación es que ‘La casa de papel’ arranca con menos revoluciones con respecto a otros inicios de temporada. No obstante, pronto nos damos cuenta de que los ritmos cumplen con el desarrollo de una trama que va apuntalando giros de guion. A mediados del primer episodio y durante el 5×02 ya asistimos a grandes dosis de acción brindadas por la desesperación de la banda y de El Profesor. La piedra angular de la ficción está contra las cuerdas y Sierra sigue siendo uno de los focos que más brillan.

Evolución hacia lo social

En determinados momentos de los primeros capítulos de la quinta temporada de ‘La casa de papel’ seguimos asistiendo a ese apartado social que tiene el guion. Las relaciones entre los personajes siguen aglomerando una parte del metraje y todo indica que en el segundo volumen de la parte 5 se nos sumergirá en un final con bastante corazón. En cualquier caso, esta parte final de la serie de Vancouver Media y Netflix también sigue deleitándonos con algún punto cómico en medio de tanta tensión. La ficción no pierde sus señas de identidad y esto hace que no queramos dejar de visualizar los nuevos episodios.

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El poder de la música en La casa de papel

En estos dos primeros capítulos también nos damos cuenta de que la música sigue jugando un papel fundamental en la serie. Nos encontramos con composiciones que encajan a la perfección con lo visual como ‘Too late to turn back now’ o ‘Kingston Town’. Una vez más, el equipo técnico de la serie sabe encajar como un reloj suizo para brindarnos una producción repleta de ritmo y pulso propio.