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Pepe Ocio es una de esas personas con las que da gusto charlar largo y tendido. El actor nos atendió, durante el 25 Festival de Málaga, con motivo del estreno de la película Lugares a los que nunca hemos ido, el luminoso trabajo póstumo del director Roberto Pérez Toledo. La película se ha alzado con la Biznaga de Plata a la Mejor Película de la sección Zonazine. A buen seguro que Roberto ha sonreído, desde el cielo, al ver que su último trabajo ha logrado conectar con los espectadores que siempre le apreciaron.

Con mucha gratitud y con emoción, Pepe Ocio ha afrontado la presentación de un largometraje que ha marcado al actor. De hecho, ha servido al intérprete para obtener la Biznaga de Plata a la Mejor Interpretación Masculina en Zonazine. Eso sí, la ausencia de Roberto Pérez Toledo se nota y mucho.

“Sí, es la tercera vez que vengo al Festival de Málaga. Esta es muy especial y emotiva. También agridulce porque lo de Roberto ha sido muy repentino y triste. Por una parte, estoy feliz porque se vea lo último que él hizo, pero a la vez tengo la sensación de que va a aparecer en cualquier momento. Si algo tiene el cine, sobre todo, más allá incluso del teatro que es más efímero, es que ahí queda para siempre. Roberto deja un legado maravilloso y estará siempre con nosotros. De alguna manera su cine lo hace inmortal”.

Y es que Roberto Pérez Toledo ha sido una persona muy especial para Pepe Ocio por la oportunidad de explorar que el director siempre dio al intérprete.

“Para mí es especial por dos cosas. Porque él era un hombre muy especial a todos los niveles. Yo lo quería muchísimo. También porque es el director que me ha dado personajes más diferentes. Me suelen llamar para hacer personajes de derechas o duros. Él me ha hecho explorar la parte más sensible que yo tengo. A nivel personal y profesional le estaré siempre muy agradecido”.

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Pepe Ocio también pudo participar en la última película de José Luis Cuerda, Tiempo después, antes de que uno de los directores españoles con más personalidad falleciese en 2020.

“Lo de Cuerda fue también un regalo inesperado. Son dos directores muy diferentes. Pienso en José Luis y me da alegría porque era un director muy peculiar. Estoy muy agradecido de haber podido participar en las últimas películas de dos directores tan grandes”.

Un guion adaptado al trabajo de Pepe Ocio

Roberto Pérez Toledo quiso adaptar ciertas partes del guion una vez que Pepe Ocio confirmó su participación en Lugares a los que nunca hemos ido.

“Me hicieron la propuesta y una vez que yo dije que adelante. Roberto terminó de escribir sabiendo que era yo el actor que iba a interpretar al personaje. Ensayamos bastante porque son secuencias muy largas. La mía dura veinte minutos y pasamos por muchos estados emocionales. Cuando quedé con él para decidir algunos cambios era más por mi susto como actor por no saber si iba a poder llegar. Él siempre me animaba y lo ponía todo muy fácil. Daba mucha confianza y creaba un buen ambiente”.

Por suerte, Roberto Pérez Toledo tuvo la oportunidad de visualizar una versión casi final de la película para certificar que había completado el filme que siempre quería haber hecho.

“La vio en una versión bastante terminada. Estaba muy orgulloso porque era la película que quería hacer. Se acercaba al momento vital en el que él se encontraba. Yo estuve mensajeando con él mucho y estaba muy contento con el resultado”.

El legado de cortos que deja Roberto Pérez Toledo también da muestras de la sensibilidad del director para contar historias. Antes de la erupción impactó especialmente a Pepe Ocio.

“En cuanto vi su último corto le escribí porque me parecía una obra maestra, con mucha delicadeza. Al final es lo que era él, una persona muy sensible. Muy fuerte por un lado, porque tuvo que vencer muchos obstáculos. Pero luego tenía una sensibilidad que era bestial”.

La relación entre director y actor

Pepe Ocio pudo participar en las dos películas de Roberto Pérez Toledo y ambos rodajes sirvieron para que director y actor se conociesen mucho más.

“En el rodaje de Como la espuma yo lo conocía mucho menos y él parecía tímido. Yo parezco muy serio aunque luego no lo soy. Un día comiendo se puso a contar una historia y le dije que era muy gracioso. Él me dijo que yo también, que éramos los dos muy graciosos. En este rodaje le dije que era el único director que me había conseguido quitar la camiseta dos veces. Decía, ¡Sí, eres dilf!”.

Si por algo recuerda también Pepe Ocio a Roberto Pérez Toledo es por su enorme capacidad para observar aquello que muchas veces queda invisible al resto de la gente.

“Por su circunstancia era como el gran observador. Era un gran observador de la vida y las emociones. Como si estuviese en una butaca de cine viendo la vida. Era muy sensible a lo que es menos visible. Esto le hacía muy especial. A él no le interesaba tanto la historia, sino lo que no se ve tanto y lo que no se cuenta tanto. Me da mucha pena…”.

El personaje al que interpreta Pepe Ocio en Lugares a los que nunca hemos ido le ha servido al actor para explorar múltiples aristas dentro de un personaje con un enorme arco narrativo.

“Me gustó mucho que a pesar de que no es un personaje muy agradable, en el fondo Roberto si me permitió mostrar el reverso de la desgracia del personaje. Es un tipo que aparentemente puede parecer un villano, pero se ve cómo cae. Pude mostrar la fragilidad y la humanidad de alguien que aparentemente no la tiene”.