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‘Ama’ es la ópera prima de la directora Júlia de Paz que pudimos ver en el pasado 24 Festival de Málaga y que ahora llega a los cines. El filme narra con un gran tono de realidad la dura situación que tiene que vivir una madre junto a su hija cuando los problemas económicos y familiares aprietan. El talento demostrado por la cineasta y el elenco protagonista hizo que la película incluso se llevase el Premio Feroz de la crítica y el Premio a Mejor Actriz en el certamen malagueño. Una muestra más de que en la ESCAC siguen germinando proyectos capaces de erizar la piel del público partiendo de historias con las que el espectador empatiza.

Tamara Casellas crece al ritmo de la angustia de Pepa

La complicidad que se desprende en cada secuencia entre Tamara Casellas y Leire Marin hace que el espectador rápidamente empatice con la historia. Lo de la actriz andaluza es de sobresaliente y parte de culpa en su enorme trabajo también lo tiene el haber coincidido anteriormente con Júlia de Paz en un corto homónimo de la cinta.

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Cámara en mano y con una dirección de fotografía de Sandra Roca que rema en todo momento hacia la sensación de realismo,  ‘Ama’ nos va narrando la lucha interior de una madre que solo quiere lo mejor para su hija. Aunque a veces las cosas se tuerzan, a pesar de que den ganas de tirar la toalla. La angustia de la protagonista va incrementándose a la par que nuestro interés por conocer el desarrollo del argumento.

La maternidad desde un punto de vista diferente

En ‘Ama’ se habla de la maternidad desde una perspectiva muy valiente. Acostumbrados estamos a ver madres que parecen perfectas en el cine. Aquí, Júlia de Paz y Nuria Dunjó apostaron por mostrar una cara distinta pero no por ello menos cercana. De hecho, es este otro de los aspectos que nos hacen mimetizarnos mentalmente con la historia.

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La responsabilidad recae en casi toda la totalidad del filme en las dos protagonistas. Sin embargo, contar con una secundaria de la talla de Estefanía de los Santos hace que el filme gane todavía más enteros en su parte final. Sus minutos de interpretación nos calan tan hondo como el mensaje que se va escribiendo sobre nuestras retinas conforme avanza el guion.

Al igual que el llanto de Frida en ‘Verano 1993’ o la escena del juicio en ‘La hija de un Ladrón’, ‘Ama’ cuenta con un desenlace que no necesita florituras para asestarnos el golpe final. Ese manotazo de realidad que nos hace recordar posteriormente que acabamos de vislumbrar una de esas películas capaces de perdurar en nuestra memoria.