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Manuel Martín Cuenca es uno de esos directores con los que da gusto hablar de cine. El almeriense cuenta con un estilo artesanal a la hora de rodar que cada vez cuesta más encontrar. Nos sentamos con el cineasta durante el 18 Festival de Sevilla para hablar de “La Hija”, la cinta protagonizada por Javier Gutiérrez, Patricia López Arnaiz e Irene Virgüez que se estrenará el 26 de noviembre en cines.

No es muy habitual que un jienense pueda ver lugares de su provincia en pantalla grande. Cuando esto pasa, no nos queda otra que preguntar acerca del proceso de preproducción para encontrar los maravillosos sitios que se muestran en el filme. Martín Cuenca no visitaba Jaén desde que era un niño, pero le bastaron unos días para darse cuenta de que “La Hija” debía componerse aquí.

“Pensé que la piedra era muy significante en los edificios de Jaén. De hecho es la provincia con más castillos al ser frontera durante más de 200 años del reino nazarí, el reino cristiano…la tierra en la que nació Jorge Manrique. Para recrear el centro de menores utilizamos el Hospital San Juan que ahora es un edificio que utiliza la Diputación. Quería hacer un poco la rima entre la piedra de esas paredes con la que vemos en la casa de la montaña”.

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Encontrar la enorme casa en la que discurren gran parte de las escenas de la película tampoco fue una tarea sencilla para Manuel Martín Cuenca. No obstante, los agentes forestales fueron decisivos a la hora de ayudar al director a dar con las localizaciones.

“Estuvimos buscando la casa durante meses. Vimos 170 casas pateando toda la sierra con agentes forestales y el director de producción hasta que dimos con la que nos gustaba. Me acuerdo que Miguel Ángel, uno de los agentes de medioambiente, me dijo que ya sabía lo que estábamos buscando. Nos llevó hasta allí y dije: “aquí es la casa”. Estaba buscando un sitio entre escarpado que no tuviese muchos árboles. Es como un sitio de cuento, es increible que esa casa esté ahí. Si hubiésemos sido americanos hubiésemos dicho, aquí va la casa y la hubiésemos construido”.

Crear una nueva geografía

Yo mismo soy de Jaén y hay lugares que me han impresionado de mi misma provincia. El cine tiene mucho de enseñarnos desde otro punto de vista puntos que creemos conocer pero que no es así. En “La Hija” Manuel Martín Cuenca consigue enseñarnos un mundo paralelo al habitual.

“Es verdad que nos hemos metido muy dentro. La película le va a enseñar a muchos jiennenses rincones que no conocen. El senderista sí pero es muy difícil llegar a esos lugares. Hay que ser un gran conocedor de la sierra. Hay gente que conoce muy bien algunos sitios porque trabajan allí, pero a lo mejor no conocen otros. Con una película siempre creas una nueva geografía, un nuevo mundo. Al fin y al cabo una película es una representación”.

Al comienzo de “La Hija” nos encontramos con planos abiertos y paisajes desbordantes que con el paso del metraje parecen ir asfixiando a los propios protagonistas.

“El clima se va cerrando. En la casa vamos cerrando ventanas y hay un momento en el que te das cuenta de que tienen rejas o que una zona determinada es de piedra. Yo le llamaba la casa “transformer” porque al principio parece muy guay pero luego parece que encierra un monstruo. Esa era un poco la idea”.

El proceso de ensayos fue fundamental ir al sitio para crear esa atmósfera entre los personajes. Este es uno de los procesos en los que Manuel Martín Cuenca más incide para ir generando la identidad que posteriormente tendrán los protagonistas.

“Estuvimos allí ensayando varias semanas con Patricia, Javier e Irene para vivir la atmósfera y trabajar la relación entre ellos. Fue muy bonito y apasionante porque hubo mucha entrega por parte de todos los intérpretes. Por ejemplo, en Jaén teníamos una serie de entrevistas y les decía que íbamos a hacer juegos, sin decírselo a nadie, que harían los personajes. Van a una cafetería o compran en una farmacia con la barriga de embarazada. Se lo hice a las dos actrices”.

Cuando el amor conduce a algo mucho más oscuro

La película parte desde distintos caminos que posteriormente parece que solo tienen un final común e inevitable. Lo curioso es que los personajes se guían por el amor y esto es lo que les lleva a sumirse en algo más oscuro.

“Sí, ellos hacen un pacto pero es un pacto de cristal que se va a romper con gran facilidad. Se va resquebrajando y eso hace inevitable que aquello vaya a un lugar que es la confrontación. Ya es demasiado tarde para todos.  Hay un punto en el que no hay marcha atrás. En los conflictos siempre hay un punto ahí tremendo que provoca la situación final. Si el ser humano es capaz de hacer algo es insistir en el error hasta que revienta. Por amor cometen la atrocidad. Creo que el mal no es de los malos. El mal es de los buenos que cruzan la línea”.

He tenido oportunidad de ver la película en cines y me ha parecido que el sonido es espectacular. El tratamiento para lograr que no sepamos el momento en el que la banda sonora arranca hace que todo sea muy orgánico. De hecho creo que Vetusta Morla ha hecho un trabajo increíble en este sentido para componer a raíz del ritmo que marca Manuel Martín Cuenca en “La Hija”.

“Para mí es fundamental el sonido de una película para crear atmósfera. Muchas veces coloco la cámara no solo en función de lo que se ve sino también de lo que se va a escuchar. Yo estoy muy encima del equipo de sonido. Me encanta trabajar con ellos la atmósfera de cada plano con el viento, los pasos… Creo que el sonido no es realista nunca, es una banda sonora. Luego está la propuesta que yo le hice a Vetusta Morla de que surgiera una BSO atmosférica electrónica que contrastara con la luz naturalista, pero que proviniera desde los propios sonidos de la naturaleza. La música surge de la propia película y queríamos que estuviese pero que no te dieses cuenta de que está. “.

Manuel Martín Cuenca sigue charlando con nosotros hasta que llega el momento de finalizar la entrevista. El director podría seguir contándonos multitud de cosas interesantes de “La Hija” que nosotros tampoco nos cansaríamos de escuchar. La película se puede ver en los cines a partir del 26 de noviembre y merece mucho la pena disfrutarla en pantalla grande.