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Luc Knowles ha demostrado, tras estrenar su primera película, ser uno de los directores con más proyección de nuestro país. Acostumbrado a demostrar su talento en múltiples proyectos audiovisuales, centrados principalmente en publicidad, ahora el realizador da el salto a la gran pantalla para apostar por un filme de los que dejan huella tras su visionado. En Libélulas se realiza un realista retrato de toda una generación que necesita abrir sus alas para volar lejos. Sin embargo, el miedo en ocasiones hace que las ansias por crecer se vean frenadas.

Libélulas está perfectamente hilvanada para transmitir una tristeza encubierta que siempre está presente en el guion. Puede parecer que todo marcha por buen camino, pero pronto nos damos cuenta de que no es así.

“La estética te atrapa bastante. Salta la curiosidad de ese mundo tan desconocido. Es justo el código que marcamos en la película. Hay una especie de delicada tristeza tirada de forma que no sea evidente. Ves a las protagonistas felices y parece que no están mal. En cambio, muy pronto notas que no están bien. El pasado tan marcado que tienen las dos, con ese tipo de ambientes que te absorben, hace que cuando maduras cada vez te cueste más cambiar tu vida y de dónde vienes.”

La libertad creativa por parte de los productores resultó esencial a la hora de generar un filme que necesitaba ser rodado en momentos concretos. No siempre esto es posible, pero Luc Knowles encontró esta confianza a la hora de afrontar su ópera prima.

“Tuve suerte con la película. Los productores de Clapham Films me dijeron que no me cortase a la hora de escribir. Al final terminó siendo una película que a nivel de casting y localizaciones resultó muy ambiciosa. No sucede todo dentro de una casa. Hay muchos amaneceres y atardeceres con un plan de rodaje que forzaba a tener horas mágicas. Rodamos en la sierra de Madrid y en Segovia. También alguna localización del centro de Madrid. El sitio en el que está ubicada la película es la sierra.”

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Una dirección de fotografía impecable

La dirección de fotografía juega un papel esencial dentro de Libélulas. No era la primera vez que Iván Sánchez trabajaba junto a Luc Knowles y esto hizo que todo fuese más sencillo para ejecutar una planificación de cámaras y luz acorde a lo pensado en un principio.

“Había trabajado mucho con Iván. Entiende muy bien el tipo de lenguaje cinematográfico que quiero. La cámara en mano marcada no tan nerviosa, pero sí invasiva que nos permite formar parte de esas vidas. Lo tenía muy trabajado tanto en videoclips como en publicidad. Hicimos en trabajo de preproducción muy grande en cuanto a la fotografía. Siempre quise darle a Libélulas ese contrapunto estético a la tristeza y a la crudeza. Quería lograr que se viese esa especie de sitio idílico que te lleva a justo lo contrario. A pesar del sol que hay, la fotografía es fría. Es un lenguaje de cámara que a veces es frenético, pero en ocasiones te aguanta una mirada o una sensación. También logramos unos planos generales enormes para adentrar a los personajes en un entorno muy marcado.”

Encontrar conexiones previas entre las dos protagonistas resultaba esencial para generar ese vínculo de amistad tan fuerte que Álex y Cata demuestran en el filme. Para ello, Luc Knowles y el reparto profundizaron en los ensayos antes de iniciar el rodaje.

“He tenido la suerte de contar con el enorme talento de dos actrices como Milena y Olivia. También he tenido la fortuna de que han conectado genial. Es una conexión primero generada desde su propio talento y que luego traspasó el trabajo. En la película parecen amigas de toda la vida. Lo trabajamos mucho en ensayos y nos hicimos mil preguntas con mil respuestas que les di sobre el pasado de ellas. Son dos amigas que viven al lado contrario de la calle y han vivido los dramas y penas juntas. Al fin y al cabo sueñan con irse juntas de ahí.”

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Las ansias de volar lejos

Estamos ante un largometraje que conecta a la perfección con toda una generación con ansias de volar lejos. No obstante, el filme se adentra en temas universales identificables para cualquier persona.

“Esto está ubicado en una parte de la sociedad con pocos recursos. Pero creo que es extrapolable a todo el mundo porque todos tenemos un momento en el que queremos más, tenemos sueños. Cuesta conseguirlos y atreverse a no ser cómodo y quedarte por puro medio o incertidumbre. Los sentimientos universales al final te calan como la amistad, el amor, los sueños, el miedo o la familia. Todos lo tenemos y por eso funciona la película.”

Además, en Libélulas, Luc Knowles realiza un retrato de la amistad plasmado de forma nítida, cruda y sincera. Todo en el largometraje gira en torno a la unión de dos amigas cuyo vínculo va más allá de cualquier aspecto.

“Ellas tienen sus ligues, tienen sus novios. Pero al final es una película de amistad porque hay dos chicas que son amigas por encima de todo. A pesar de ello a lo mejor no terminan sus días juntas.”

Cuando todo acaba, Libélulas es capaz de hacer un propio símil con su título y nos hace revolotear para volver a pensar en el vacío que la película nos deja.

“Me gusta mucho que la gente vuelva a pensar en la película, que te deje una especie de vacío y que te haga pensar en ti mismo. Estoy encantado con haber conseguido eso y ojalá que los espectadores también sientan eso.”

Vivir desde dentro la película

El planteamiento de la película nos hace ir conociendo cada vez más a los personajes hasta el punto de que en ocasiones parecemos estar junto a ellos.

“Queríamos buscar ese punto de intimidad, de meterte dentro de vidas y despertar sensaciones. Es verdad que muchas veces al ser tan invasivos con los personajes te despierta esa sensación de estar viviendo en la escena.”

Para un director joven, dar el salto al cine nunca es un camino sencillo. Sin embargo, Luc Knowles focalizó toda su energía en perseguir aquellos que buscaba hasta conseguirlo.

“Me ha costado todo mucho. Suena un poco a lo típico, pero todo es trabajo e insistir. Es muy fácil cuando estás empezando tener las prisas de quererlo todo. Lo segundo es el desánimo de cuando ves que no pasa rápido desistir por salud mental e irte. Pero si insistes y si trabajas las cosas terminan por caer por su propio peso. Cuando de repente creas un tipo de voz o de estilo, por ejemplo a mí me paso con la publicidad. Aunque la ficción es un camino paralelo, a base de escribir y de contar con una productora que contó conmigo, aquí estamos. Quería hacer algo con lo que me sintiese orgulloso e identificado cuando decidimos hacer ficción. La verdad que en vez de peros fue todo una luz verde enorme. Dimos un salto al vacío todos juntos ante el que estoy encantado.”